DISCIPLINA EN INTELIGENCIA EMOCIONAL

 

COMO COMBATIR EL COMPORTAMIENTO DISRUPTIVO EN NUESTROS HIJOS A TRAVÉS DE LA EXTINCIÓN Y EL ELOGIO

 

 

 

      Son muchas las familias que se encuentran ante situaciones en las que sus hijos se desbordan a nivel emocional, se frustran y pierden la calma. En estos casos, muchos padres y madres no disponen de recursos para hacer frente a las llamadas de atención de sus hijos, a las rabietas, gritos o conductas desafiantes de estos, y utilizan técnicas que sus padres utilizaban con ellos mismos como gritar, amenazar, sermonear, quitarles cosas, castigarles e incluso pegarles. Muchos de los castigos que las familias ponen a sus hijos no guardan relación alguna con la conducta problema, de ahí que los castigos no sirvan para resolver  la mala conducta del niño o niña.  ¡Has suspendido, de modo que te quedas sin móvil! ¡Has insultado a tu hermano y le has pegado, así que ya no hay televisión y te quedas sin cenar! 

 

       En muchas otros casos, nos encontramos con niños a los que parece que les gusta “portarse mal”,  en nuestra opinión son niños que piden a gritos atención, la mala conducta de un niño es sinónimo de que algo está pasando en él, muchas veces nos encontramos que sus necesidades afectivas no están cubiertas. Cuando un niño se porta mal es muy probable que los padres presten atención negativa al niño por la conducta inapropiada, ya sea gritando, sermoneando, reprendiendo,etc. Los niños a veces no saben que hacer para llamar la atención de sus padres y recurren a los métodos más sofisticados como romper cosas, hacer ruido, pegar a otros, insultar o desobedecer.  Uno de los principales consejos que os dejamos en este post es aprender a responder ante las conductas inapropiadas de sus hijos. Para ello, os explicamos la técnica de la extinción y la necesidad de elogiar y prestar atención positiva a conductas adecuadas. 

 

EXTINCIÓN DE LA CONDUCTA Y ELOGIOS

 

      La extinción de la conducta consiste en ignorar conductas disruptivas o inadecuadas. Es una técnica muy recomendada cuando queremos que nuestros hijos dejen de hacer algo que nos parece molesto e inapropiado. La atención que prestamos a nuestros hijos e hijas tanto negativa como positiva es el reforzador más importante que se le puede dar a un niño. Cuando atendemos a sus conductas negativas estamos reforzándolas, dado que los niño han conseguido que les “hagamos caso”. Asimismo, cuando ignoramos o no prestamos atención a las conductas inapropiadas que realiza nuestro hijo/a contribuimos a que disminuyan y/o desaparezcan.  Al no recibir atención las conductas negativas de nuestros hijos/as terminan por desaparecer, al no recibir ningún refuerzo.  Por ejemplo, nuestro hijo cada vez que hablamos con alguien nos interrumpe. Esto lo hace para llamar nuestra atención. En este caso, tanto si tanto si le reñimos como si le pedimos por favor que espere que estamos hablando y que por favor nos deje terminar la conversación, le estamos prestando atención y eso es en definitiva lo que mantiene su conducta, por ello, lo mejor es ignorarle. Ignorar supone no mirar, no responder, no hablar con el niño/a, no sermonear, no razonar con él o ella, no hacer ningún gesto. 

 

 

“Ignora aquellas conductas de tus hijos que consideres negativas, disruptivas o inapropiadas a la situación”. 

 

   En la medida de lo posible, os recomendamos que reduzcáis la cantidad de atención negativa que dais a vuestro hijo/a, pues esta atención negativa por parte de los padres lo que hace es el efecto contrario al que se quiere conseguir, es decir, aumenta los conflictos en el hogar, disminuye la autoestima y genera dependencia en el niño, dado que el niño tiene ganas de tener la atención de sus padres y aprende que portándose mal, al menos así,  le hacen más “caso. 

 

     La extinción es una técnica que elimina conductas inadecuadas en los niños, aunque en un primer momento, hemos de saber que provoca un aumento de la conducta negativa del niño. El niño al que no se le presta atención hace lo que esté en su mano para conseguirla, es por ello, que puede parecer que no funciona y que cada vez que aplicamos la técnica su comportamiento empeora, confía en que no es así, al principio sus gritos, rabietas o mala conducta empeorarán, pero si el niño no consigue tu atención, acabará por cansarse y la mala conducta desaparecerá. 

 

“Persevera y lo conseguirás”

 

   Es importante saber cuándo podemos utilizar la extinción. Es una técnica que se puede utilizar siempre, si bien, si tu hijo no es un niño que por lo general se comporte mal, es mejor que ante un caso único nos acerquemos al niño y le preguntemos que siente. En casos de niños o niñas con comportamiento disruptivo y llamadas de atención frecuentes, siempre que no suponga ningún peligro para el niño/a  ni para los demás, aplicaremos la técnica. Por ejemplo, no utilizaremos la técnica ante conductas como pegar o si puede romper algo, en ese caso, hay quitarle aquello que pueda romper de las manos.

“No utilizaremos la técnica en el caso en que se de algún comportamiento que ponga en riesgo la integridad física del menor o la de alguien.”  Junto con la extinción de la conducta, proponemos que es muy importante prestar atención positiva a las conductas apropiadas. Con frecuencia se ignoran conductas apropiadas de los niños, o se refuerzan con poco ánimo o entusiasmo. Estoy segura de que todos los padres elogian, pero lo hacen de forma puntual cuando se dan cuenta de algo como puede ser una buena calificación en el colegio. Otros padres en ocasiones abusan de las alabanzas, lo cual tampoco es efectivo. Animamos a las familias a que practiquen el elogiar a sus hijos día a día en actividades cotidianas, rutinas,etc. Los niños quieren atención de sus padres, por lo que si cada vez que hacen algo la consiguen, van a repetir esas conductas, ya sean negativas o positivas. De ahí que propongamos aumentar la atención positiva o el elogio. Siempre que elogiemos debemos dejarle claro al niño qué conducta específica estamos elogiando. Por ejemplo, podemos ayudar al niño si le especificamos que conductas específicas son las que vamos a elogiar, como es quitar su plato de la mesa o vestirse por la mañana. Los padres debemos buscar oportunidades por mínimas que sean, para elogiar a los niños.

     Es importante elogiar conductas específicas: ¡Que bien estás jugando con tu hermano! ¡Que bien te estás vistiendo está mañana! ¡Gracias por ayudarme a recoger la mesa! ¡Eso de hacer los deberes tu solo, está muy bien! ¡Que tranquilo estás viendo la televisión! 

 

¡Imagina que tienes una cámara de fotos que solo capta los buenos momentos, pilla infraganti a tu hijo, apunta, dispara y… elogia! ¡Que no se te escape ningún buen comportamiento de tu hijo!

 

    Si no elogian a sus hijos y comienzan a prestarles atención positiva, es poco probable que obtengan algún éxito. Igualmente, si los niños solo reciben atención negativa, es muy probable que aumenten su mal comportamiento para llamar su atención. 

 

 

 

Andrea Pelegrín Santo

Psicóloga General Sanitaria

MU02775

Centro Psicopedagógico Gabaldón Alicante

www.centropsicopedagogicogabaldon.com

 

Administrador19 de noviembre de 2022
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